Asociándonos para el Logro del Manejo Forestal Sustentable

 

Desde los primeros brotes…

El término “bosque modelo” se usó por primera vez en 1991 para describir un programa innovador que el Gobierno de Canadá lanzó con el fin de desarrollar asociaciones de base amplia que llevaran a la práctica las políticas de manejo forestal sustentable (MFS) en grandes terrenos forestales. La idea era que cada sitio fuera un “modelo” del cual otros pudieran aprender para avanzar hacia el MFS.
 
Personas e instituciones de diversas culturas, valores y afiliaciones políticas acogieron con entusiasmo el enfoque del bosque modelo cuando Canadá lo propuso como iniciativa internacional en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED). Era un enfoque innovador, práctico y factible que incluso se adelantaba a su tiempo en 1992. Los bosques modelo son únicos de varias maneras: por el alcance y flexibilidad de su enfoque, la escala de operaciones, la  amplitud de su base de asociados, el nivel de las políticas a influenciar y la importancia que asignan al trabajo en red a todo nivel.
 
Después de un período de desarrollo del programa y selección de proyectos piloto, en 1995 se creó la Secretaría de la Red Internacional de Bosques Modelo (SRIBM) en el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC).  La meta de la Secretaría era apoyar el desarrollo de una red mundial de bosques modelo destinada a:
  • Fomentar el intercambio de ideas sobre el concepto del MFS a nivel internacional
  • Facilitar la cooperación internacional en la aplicación del MFS a nivel de terreno
  • Usar esos conceptos y aplicaciones en apoyo al debate internacional en curso sobre los principios, criterios y políticas relativas al MFS
 
Los otros socios fundadores de la SRIBM fueron el Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá, el Ministerio de Recursos Naturales de Canadá —Servicio Forestal Canadiense— y la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (ACDI). 
 
El crecimiento que ha tenido la Red en una década se manifiesta en sus 40 bosques modelo en 19 países en 5 continentes, que en su conjunto representan una comunidad de carácter mundial que se empeña en poner en práctica todos los aspectos del MFS. Con una base de casi 1 000 asociaciones, la Red se ha convertido en una  herramienta potente y eficaz en función de los costos para intercambiar conocimiento e innovación. 
 

Asociándonos para el logro

Las asociaciones voluntarias y los procesos participativos constituyen la esencia del enfoque del bosque modelo. La asunción subyacente es que las comunidades locales y otros interesados de la localidad pueden y deben formar parte del proceso de resolución de problemas y disfrutar de los beneficios de un paisaje manejado en forma sustentable. 
 
Si bien la práctica de asociarse no es nueva, lo inusual del aporte de los bosques modelo es haber logrado reunir intereses que difieren ampliamente entre sí y que a veces hasta se contraponen. Lo que mantiene la cohesión en un bosque modelo es la necesidad de encontrar soluciones a problemas comunes, formular una visión unívoca de lo que es el MFS y compartir la creencia de que avanzando en esa dirección se pueden satisfacer las necesidades de los asociados. Es siempre una tarea que requiere tiempo, dedicación y recursos, pero sabemos por experiencia que no hay atajos.
 
Asimismo, por ser directamente relevantes para los programas y estrategias forestales nacionales, los bosques modelo abordan algunos de los más importantes objetivos que ha identificado la comunidad internacional forestal en materia de políticas forestales. En otras palabras, los bosques modelo han sido vehículos activos en la implementación de políticas.
 
Y aunque mucho se ha contribuido a la ciencia forestal tradicional a través del programa de bosque modelo, quizás no es allí donde reside el aporte actual más significativo. No en las ciencias biofísicas tradicionales, sino más bien en la ciencia social de la sustentabilidad: el cómo se las arreglan las personas y comunidades en relación al entorno físico ha sido una de las áreas más difíciles y descuidadas del manejo sustentable. Eso es precisamente lo que abordan los bosques modelo mediante las asociaciones.
 

El enfoque es la raíz común

Ya que las condiciones específicas subyacentes al desarrollo del MFS pueden variar considerablemente de un sitio a otro o de una región a otra, el enfoque del bosque modelo se concibió teniendo en cuenta la flexibilidad. No obstante, todos los bosques modelo comparten seis atributos esenciales que otorgan coherencia al programa y constituyen las bases para el trabajo en red:
  1. Una asociación incluyente y dinámica en la cual las partes interesadas en los recursos naturales de su respectiva área llegan a un acuerdo sobre un proceso para definir el MFS en términos relevantes localmente y trabajan en colaboración para lograrlo
  2. Un compromiso con el manejo forestal sustentable
  3. Un paisaje lo suficientemente grande como para representar los diversos usos y valores forestales de un área determinada
  4. Una estructura de gobierno representativa, participativa, transparente y responsable
  5. Un programa de actividades que refleja las necesidades y valores de los asociados
  6. Un compromiso con el intercambio de conocimiento y el trabajo en red
Si bien es cierto que cada bosque modelo trabaja en pos de una visión común del MFS para su área, la RIBM agrega valor al trabajo específico de cada sitio facilitando el intercambio de conocimiento (trabajo de red) entre bosques modelo. Se trata de compartir las fortalezas que ha logrado un sitio y las lecciones que ha aprendido para así acelerar las innovaciones en toda la Red. El facilitar estos intercambios de conocimiento ha sido un objetivo constante de la SRIBM a través de los años, prestando apoyo a los bosques modelo en asuntos de gobernabilidad, ciencia forestal, desarrollo económico, pago por servicios ambientales, participación indígena, manejo de conflictos, la interfaz políticas/práctica, movilización de recursos, planificación estratégica y muchos otros. En su mayor parte los intercambios han sido prácticos, de colega a colega y han sido eficaces en función de los costos.
 

Relevancia a nivel local

El éxito de la RIBM confirma que las asociaciones incluyentes que operan a nivel de paisaje son esenciales para movilizar recursos y lograr avances efectivos y durables en materia de MFS.
 
Además, los bosques modelo han tenido acceso a una impresionante gama de recursos —dinero, conjuntos de datos, apoyo político, puntos de vista, ciencia tradicional y contemporánea — recursos que de otra manera no habrían estado disponibles en la mayoría de los casos. En éste y en otros aspectos, la RIBM está ofreciendo un aporte único y valioso para implementar soluciones tangibles, prácticas y duraderas de MFS a nivel local.
 
Aunque cada bosque modelo es único y sus logros son variados, en el último año la Secretaría de la RIBM ha hecho una recopilación de las lecciones aprendidas en cada uno de ellos con el fin de presentar una instantánea de la experiencia del bosque modelo, indicando dónde y cómo están produciendo impactos, cómo funcionan, qué hacen y cómo interactúan aprendiendo el uno del otro. Hemos agrupado estas experiencias en seis áreas — cada una de las cuales se inicia con asociaciones incluyentes que operan a escala del paisaje:
  • Estructuras de gobernabilidad en colaboración
  • Desarrollo económico sustentable
  • Ciencia forestal y mejores prácticas
  • Conservación y protección
  • Generación de conocimiento, desarrollo de capacidades y trabajo en red
  • Apalancamiento de recursos
 
En la actualidad, el bosque modelo ha pasado a ser un concepto/enfoque probado para el MFS. Los primeros 10 años los hemos dedicado a construir y a aprender y esperamos ver los frutos de este aprendizaje en la próxima década, utilizando al máximo lo que hemos construido. Nuestro éxito residirá en asegurar que los logros específicos en áreas como gobernabilidad, oportunidades económicamente sustentables, conservación y protección, se pongan a disposición de otros de manera efectiva, eficaz y productiva, con el fin de seguir ganando en conocimiento e innovación a través de toda la Red y lograr avances tangibles en apoyo al MFS. La clave radica en asociaciones exitosas.
 
**Quisiera solicitar un ejemplar de “Asociándonos para el Logro del Manejo Forestal Sustentable”, publicación conmemorativa del décimo aniversario de la SRIBM

 

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